Navidad y filantropía
En apenas unos días, la frenética actividad profesional en la recta de fin de año llegará a una abrupta pausa. Esta pausa y paz es causa y consecuencia de un tiempo de reflexión y celebración a partes iguales; caracterizado por una mayor ce…

En apenas unos días, la frenética actividad profesional en la recta de fin de año llegará a una abrupta pausa. Esta pausa y paz es causa y consecuencia de un tiempo de reflexión y celebración a partes iguales; caracterizado por una mayor cercanía con la familia y amigos, y un sentimiento compartido de felicidad y armonía. Todo ello, a su vez, encuentra su justificación en un elemento capital si bien es cada vez más difuminado en el imaginario colectivo: que la Navidad es la fiesta que conmemora el nacimiento de Jesucristo.
- Sobre la Navidad
- Navidad y fundraising
- Filantropía como valor cristiano
Sobre la Navidad
En apenas unos días, la frenética actividad profesional en la recta de fin de año llegará a una abrupta pausa. Esta pausa y paz es causa y consecuencia de un tiempo de reflexión y celebración a partes iguales; caracterizado por una mayor cercanía con la familia y amigos, y un sentimiento compartido de felicidad y armonía. Todo ello, a su vez, encuentra su justificación en un elemento capital si bien es cada vez más difuminado en el imaginario colectivo: que la Navidad es la fiesta que conmemora el nacimiento de Jesucristo.
La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos, y nosotros celebrarlo por siempre. Aunque parezca que esto ya no es así en la era del consumismo, la inspiración cristiana de la Navidad sigue presente en muchos ámbitos de nuestra vida personal y profesional.
El cristianismo ha influenciado a las personas y las sociedades mediante la promoción de valores como el amor al prójimo, la compasión, la justicia y la igualdad. Las iglesias y organizaciones cristianas han estado al frente de la provisión de servicios sociales, desde la atención médica y la educación hasta el apoyo a los pobres y marginados.
Navidad y fundraising
Es precisamente esta visión cristiana y los sentimientos de generosidad y caridad que despierta en el corazón de las personas la que se pone de manifiesto en la actividad de fundraising de las organizaciones sin ánimo de lucro.
En EE.UU. los donantes dan el 24% de sus donaciones anuales entre el Día de Acción de Gracias y el Día de Año Nuevo. En Occidente, la mitad de las organizaciones sin fines de lucro reciben más del 25% de las donaciones anuales entre octubre y diciembre.
En definitiva, la Navidad es época de fundraising. Pero, sobre todo, es época de filantropía. El fundraising no es sino una consecuencia de la filantropía entendida en su sentido genuino. En particular, la filantropía cristiana.
Filantropía como valor cristiano
El término «filantropía» deriva de dos raíces griegas, philos (amor, afecto) y antropos (humanidad). Por tanto, la palabra refleja esa disposición en la que uno está inclinado a amar a su prójimo, independientemente del interés propio.
El filántropo definitivo es precisamente Jesucristo, cuyo nacimiento celebramos estos días. La llama de la filantropía es innata al espíritu humano, como resultado del reflejo que el hombre hace de la imagen de Dios. Una llama casi extinguida a lo largo de los siglos por el pecado y a la que sólo Jesucristo devolvió su brillo e intensidad.
Así, estos días conviene recordar una verdad perenne: que «nosotros amamos porque él nos amó primero» (1 Jn. 4:19).
¡Feliz Navidad!