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29-N: lo que está en juego cuando se vota por España

Una votante deposita su papeleta ante dos caminos que simbolizan la decisión electoral del 29-NDESCARGAR PDF

Por Dídac Sánchez

Pedro Sánchez ha disuelto las Cortes y ha convocado elecciones generales para el 29 de noviembre. Quedan 54 días de campaña, pero la decisión de fondo no se tomará en un debate, sino en el momento de la urna: cuando cada español, a solas, tenga que responder a una pregunta que los partidos llevan semanas intentando formular a su manera.

Dos preguntas para una sola respuesta

Feijóo propone un juicio

El líder del PP plantea las elecciones como un balance de ocho años de Gobierno. Su eje es la regeneración institucional, pero su argumento más eficaz baja de las instituciones a la vida diaria: la vivienda inaccesible, la sanidad saturada o los apagones no serían solo un problema de recursos, sino de cómo se gestionan y quién los gestiona. Atribuye además el adelanto electoral al temor a lo que pueda conocerse en los procedimientos judiciales abiertos.

Sánchez propone una elección entre bloques

El presidente evita ese terreno y no menciona la corrupción ni una sola vez. Quiere que el 29-N no se vote sobre su gestión, sino sobre un modelo de país, con una mayoría progresista enfrentada a lo que denomina una «coalición ultraderechista». Su discurso toca también la política exterior —Ucrania, Gaza, el gasto en defensa— y la crítica a las «élites». Reconoce insatisfacción y errores ante su propio electorado, señal de que su prioridad es reactivar al votante progresista desencantado.

Ambas preguntas son legítimas. Pero el ciudadano no está obligado a aceptar la que le ofrece un partido: puede formularse la suya.

La pregunta del ciudadano

Más allá de los eslóganes, hay preguntas que cualquiera puede hacerse en privado.

¿Mi vida va mejor o peor que hace ocho años? No es una cuestión ideológica, sino de economía familiar. Un joven que no puede emanciparse, una familia que ve cómo el alquiler se come el sueldo o un paciente que espera meses una consulta no necesitan un modelo de país: necesitan que lo básico funcione. Y que quien administre lo común responda a ello.

¿Con qué vara he de medir a los políticos? En cualquier trabajo, empresa o comunidad, la confianza se gana con transparencia y se pierde con la opacidad. La presunción de inocencia es un principio sagrado del Estado de derecho y debe respetarse en cada procedimiento judicial abierto. Pero la responsabilidad política es otra cosa, no se resuelve en los tribunales, sino en las urnas. Es el único lugar donde una sociedad puede exigir ejemplaridad a quien la gobierna.

¿Voto lo que creo o lo que me dicen que debo temer? Una campaña construida sobre el miedo al adversario pide al votante que renuncie a sus convicciones en nombre de un mal mayor. Conviene desconfiar de cualquier propuesta que dependa más del rechazo al otro que de la defensa de algo propio.

Los silencios que también hablan

Hay un asunto sobre el que los dos grandes discursos callan: con quién gobernarían.

Feijóo pide un Gobierno que no dependa de «chantajes», pero no se refiere a Vox. Sánchez reclama una «mayoría más amplia» sin nombrar a los socios parlamentarios que hoy le sostienen. Es previsible que la gobernabilidad sea la pregunta más repetida de la campaña, y es justo que los españoles la exijan respondida antes de votar, no después de que las urnas hablen.

Porque votar es también elegir las consecuencias. Quien deposita su papeleta tiene derecho a saber qué acuerdos vendrán detrás, qué se cederá y a quién. Un voto informado no pregunta solo «¿a quién elijo?», sino «¿qué Gobierno resulta de esta elección?».

Qué vigilar en las próximas semanas

  • El calendario judicial. Cualquier novedad en los procedimientos abiertos puede reforzar o debilitar el marco del PP. Conviene seguirla con calma: sin condenas anticipadas y sin mirar hacia otro lado.
  • Los decretos de vivienda en la Diputación Permanente. Forzarán un posicionamiento visible en plena campaña sobre la principal preocupación de los ciudadanos. Será el momento de distinguir entre gestos y soluciones.
  • La movilización en los extremos. El resultado dependerá en buena medida de la abstención progresista y del reparto del voto entre PP y Vox. Cada fuga o cada ausencia pesará en el resultado.

Una decisión que no se delega

España no se decide en Moncloa, ni en Génova, ni en Ferraz. Se decide, cada cuatro años o antes, en millones de decisiones individuales. La abstención también es una decisión: la de dejar que otros elijan en tu lugar.

Quien cree que las instituciones deben ser ejemplares, que el esfuerzo debe tener recompensa, que las cuentas públicas han de cuadrar y que la ley es igual para todos tiene el 29 de noviembre una oportunidad de ser coherente con lo que defiende. Vote lo que vote, que sea una decisión meditada, propia y consecuente.

En Fortius seguiremos la campaña con análisis periódicos hasta el 29-N.

Fortius Consulting
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