Volver a Sociedad Civil
Artículo · Sociedad Civil

Historia de dos ciudades

La novela de Charles Dickens Historia de dos ciudades, publicada en 1859, tiene por escenarios París y Londres justo antes y durante la Revolución Francesa. Pues bien, la llave durante las próximas elecciones al Parlamento Europeo puede est…

06 de junio de 20243 minJuan Ángel Soto Gómez
Portada editorial de sociedad civil e influencia institucional.
Mapa del artículo

La novela de Charles Dickens Historia de dos ciudades, publicada en 1859, tiene por escenarios París y Londres justo antes y durante la Revolución Francesa. Pues bien, la llave durante las próximas elecciones al Parlamento Europeo puede estar en otras dos ciudades del centro y el este de Europa: Budapest y Bucarest.

Secciones principales
  • Marco de análisis
  • Desarrollo
  • Conclusiones

La novela de Charles Dickens Historia de dos ciudades, publicada en 1859, tiene por escenarios París y Londres justo antes y durante la Revolución Francesa. Pues bien, la llave durante las próximas elecciones al Parlamento Europeo puede estar en otras dos ciudades del centro y el este de Europa: Budapest y Bucarest.

Estas dos ciudades son el bastión de dos fuerzas políticas reseñables: Fidesz y Alianța pentru Unirea Românilor (AUR). El primero es ya un coloso del espacio de la derecha conservadora en Occidente, y tras su salida en 2021 del European People's Party mira hacia ECR como su próximo destino. El segundo también tiene la vista fijada en el mismo partido europeo, lo que los convertiría en aliados.

Tan solo hay un problema: ambos partidos se detestan, como también se detestan sus respectivos países por cuestiones históricas y, fundamentalmente, reivindicaciones territoriales.

Las encuestas otorgan a AUR 12 eurodiputados, mientras que a Fidesz le dan hasta 14. Pese a la distancia que actualmente separa a estas dos formaciones políticas, en Europa tendrían un peso similar. Mientras que Fidesz parece contar con el apoyo incondicional de VOX, todo apunta a que AUR tendrá a su lado a Fratelli de Meloni, quien tiene también una rivalidad en ciernes con Orbán para ver quién de los dos es coronado como rey de los conservadores europeos para la próxima legislatura.

Por todo ello resulta capital que, sin renunciar a sus intereses nacionales, los conservadores de Hungría y Rumanía enarbolen la misma bandera en Bruselas, bajo la amenaza de guerra civil conservadora si esto no sucede. Algo que resultaría desastroso en una legislatura en el que las fuerzas conservadoras patrióticas y defensoras de una Europa cristiana podrán aguantarle el pulso a una mayoría socialdemócrata globalista.

Este caso también apunta a una posible paradoja: los conservadores son defensores a ultranza de sus países y sus intereses nacionales. Sin embargo, ante la abundancia de intereses nacionales enfrentados, difícilmente podrá alcanzarse un orden internacional conservador, lo que puede impedir que se presente un verdadero frente unido ante las amenazas que se ciernen sobre los postulados que defiende esta derecha en todo Occidente.